Intervención con una familia
Intervención con una familia
Descripción de la intervención:
La familia de un alumno solicita una reunión con el departamento de orientación y con el tutor para comentar una preocupación relacionada con la relación de su hijo con varios compañeros de clase, llegando a manifestar la sospecha de una posible situación de acoso escolar por parte de uno de ellos. El alumno cursa 3.º de Educación Primaria y presenta una trayectoria previa en el centro marcada por necesidades educativas y dificultades relacionales.
La implicación de la familia en este proceso resulta un elemento fundamental, ya que la colaboración entre escuela y familia es clave para el desarrollo integral del alumnado. Tal como señala Monereo (2009), la intervención educativa debe construirse desde una perspectiva compartida entre los distintos agentes implicados, donde la comunicación y la colaboración con las familias favorecen una atención más ajustada a las necesidades reales del alumnado.
El alumno presenta un trastorno grave del lenguaje diagnosticado desde la etapa de Educación Infantil, lo que ha influido de manera significativa en sus primeras experiencias de relación con los iguales. Estas dificultades comunicativas produjeron respuestas agresivas con sus compañeros/as, generalmente asociadas a la frustración y a la carencia de habilidades sociales. En la actualidad, el alumno ha experimentado una evolución muy positiva, mostrando mejoras notables tanto en el ámbito comunicativo como en el relacional. No obstante, su inclusión plena en el grupo-clase sigue viéndose condicionada por el recuerdo de conflictos pasados y por la persistencia de algunas dificultades en habilidades sociales.
Ante el correo recibido por parte de la familia, y tras valorar la trayectoria del alumno y mantener una primera conversación con el tutor, se acuerda la realización de una reunión el día 10 de diciembre. El objetivo de dicho encuentro es conocer la percepción de la familia sobre la situación, contrastar la información que el alumno transmite en el ámbito familiar y trasladar las respuestas educativas que se están o se van a desarrollar en el centro.
Esta actuación se enmarca dentro del protocolo de actuación establecido por la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, publicado en el DOGV, que regula los procedimientos a seguir cuando una familia comunica al centro una posible situación de acoso escolar. Dicho protocolo subraya la importancia de la detección temprana, la coordinación entre los distintos agentes educativos y la adopción de medidas preventivas y de intervención ajustadas a cada caso.
Objetivos de la reunión:
- Escuchar y recoger la visión de la familia sobre las dificultades que perciben en su hijo, así como sus demandas y preocupaciones, con el fin de obtener una comprensión más completa de la situación emocional y relacional del alumno.
- Transmitir a la familia información objetiva y contextualizada sobre la vida del alumno en el aula y en el centro, poniendo en valor sus progresos académicos y, especialmente, su evolución en el ámbito relacional.
- Acompañar y asesorar a la familia para ir en la misma línea en la forma de gestionar los conflictos y los mensajes que transmiten a su hijo.
- Aclarar los conflictos existentes, explicando que la situación nombrada no responde a la realidad siendo algo puntual y no una fijación por parte del compañero.
Desarrollo
La reunión se inicia con la intervención de la madre, quien expone la situación que está viviendo su hijo. Manifiesta que el alumno llega con frecuencia llorando a casa debido a riñas con sus amigos, diciendo que en ocasiones lo dejan solo en el patio y no le dejan jugar. También comenta situaciones en las que lo acusan de mentir, a pesar de que, según la familia, el alumno está diciendo la verdad, lo que le genera un elevado nivel de frustración.
Además, la madre comenta la existencia de conflictos con otras familias fuera del ámbito escolar, especialmente en espacios como el parque, donde percibe actitudes de exclusión hacia su hijo. Añade, situaciones de faltas de respeto a través del chat de la clase etiquetando a algunos de los niños/as. Se observa que algunas familias aún mantienen conflictos del pasado, lo que dificulta la evolución de las relaciones.
Por su parte, el tutor explica que, desde la observación en el aula y en los tiempos de recreo, el alumno mantiene una relación generalmente positiva con sus compañeros, a quienes considera sus amigos. No obstante, señala que el grupo presenta dificultades para resolver pequeños conflictos de forma autónoma, mostrando un nivel de madurez emocional todavía limitado. Les cuesta jugar sin enfadarse y tienden a sacar conflictos anteriores, lo que genera situaciones de malestar.
La orientadora expone las medidas de intervención que se llevarán a cabo, estructuradas en tres líneas principales. En primer lugar, se realizará una intervención directa con el grupo de iguales más cercano al alumno(amigos), mediante la elaboración conjunta de un “contrato de amigos”. En este documento, los propios alumnos definirán qué significa para ellos ser un buen amigo y establecerán normas de convivencia y actuación. Este contrato contará con un seguimiento semanal, con el objetivo de favorecer la toma de conciencia sobre el trato hacia el compañero y mejorar las relaciones.

Como segunda medida, se implementará un diario personal orientado al trabajo emocional, con el fin de acompañar al alumno en la gestión de sus frustraciones, así como en la identificación y valoración de las experiencias positivas que vive a lo largo del día. El tutor, junto con la maestra de Audición y Lenguaje, actuarán como figuras de referencia, acompañando al alumno en la elaboración del diario al final de la jornada escolar. La orientadora se encargará de supervisar el correcto desarrollo de esta medida. Estas dos actuaciones se consideran medidas de inclusión de nivel III, según la normativa del DOGV y quedarán registradas en el programa ITACA del alumno.
Por último, se comunica a la familia una tercera medida centrada en el trabajo con grupo-clase desde la tutoría, mediante dinámicas de grupo y actividades de cohesión grupal que ya se vienen desarrollando desde el inicio del curso. Estas acciones buscan reforzar la buena convivencia del alumnado, y en este caso también busca poner en valor las iniciativas y participación del alumno en cuestión, con el objetivo de modificar progresivamente la percepción del grupo hacia él.
La familia muestra una actitud muy receptiva y de acuerdo con las medidas propuestas.
Finalmente, la orientadora señala la importancia de que las familias puedan dejar atrás los conflictos previos con otras familias del grupo-clase, destacando la necesidad de cuidar los mensajes que se transmiten delante de los hijos/as. Se les anima a comenzar desde una mirada nueva, buscando relaciones personales fuera que sean más verdaderas y enriquecedoras para ellos.
Evaluación
En esta intervención tuve la oportunidad de participar de manera directa en la reunión, aportando propuestas y sugiriendo parte de las medidas de intervención acordadas. Considero especialmente relevante la integración y el acompañamiento a la familia a lo largo de todo el proceso, favoreciendo que también se conviertan en agentes de cambio. Entender la intervención como una oportunidad compartida, en la que la escuela y los profesionales ofrecen apoyo y orientación, resulta clave para generar cambios reales y sostenibles.
Desde la perspectiva del asesoramiento psicopedagógico, el trabajo con las familias forma parte esencial de la intervención educativa. Tal como señala Badia (2012), la función del psicopedagogo no se limita al alumnado, sino que implica acompañar, orientar y facilitar procesos de reflexión conjunta con los distintos agentes educativos, promoviendo respuestas compartidas y coherentes ante las dificultades que surgen.
Durante la intervención, pude colaborar estrechamente con el tutor en la elaboración del “contrato de amigos” que posteriormente se presentaría al alumno y a su familia, así como participar en la definición de las ideas clave a desarrollar a través del diario emocional y de algunas dinámicas de grupo específicas para el aula. Este trabajo conjunto permitió asegurar la coherencia de las medidas y su adecuación a la realidad del alumno y del grupo.
Por último, considero fundamental, desde el rol psicopedagógico, saber interpretar no solo lo que la familia expresa de manera explícita, sino también aquello que no se verbaliza. A través de una comunicación asertiva y propositiva es posible reconducir el discurso, reducir tensiones y llegar a acuerdos más duraderos y significativos. En este caso, comprender las dificultades en habilidades sociales del alumno como parte de su realidad familiar resultó una de las claves de la intervención, ya que la influencia de los progenitores en su desarrollo socioemocional es grande. Las carencias observadas en el alumno se encuentran en su entorno más cercano, lo que refuerza la necesidad de una intervención global y compartida.
Referencia (APA):
Badia, A. (2012). El asesoramiento psicopedagógico en contextos educativos: colaboración, reflexión y mejora. Graó.
Monereo, C. (2009). La educación en contextos de diversidad: asesoramiento psicopedagógico y trabajo colaborativo. Graó.
Generalitat Valenciana. (s. f.). Protocolo de actuación ante situaciones de acoso escolar. Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV).
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
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